Entorno y salud: equilibrio para el control de peso y cómo afecta a nuestra salud
Conoce la relación entre entorno y salud, y cómo afectan nuestros hábitos cotidianos y ritmo de vida al control de la alimentación y el sobrepeso
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Durante años, la sociedad ha tratado la obesidad como un problema de apariencia física o una cuestión de "fuerza de voluntad". Esta visión simplista no solo es incorrecta desde el punto de vista científico; también ha causado un daño profundo a millones de personas que viven con esta condición.
Lo que debes saber en 30 segundos
La obesidad es una enfermedad crónica compleja y multifactorial definida por la acumulación excesiva de grasa corporal que compromete la salud. Lejos de ser simplemente un problema estético, la obesidad representa una enfermedad multifactorial, reconocida oficialmente por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Una enfermedad, no una elección personal
Esta enfermedad surge de la interacción entre múltiples factores:
El exceso de tejido adiposo no es inerte; funciona como un órgano endocrino activo que libera hormonas y otras sustancias que pueden infl uir en el metabolismo y en el funcionamiento del organismo.
La obesidad se clasifica como enfermedad crónica porque:
Entenderla como enfermedad y no como un fallo personal, es clave para eliminar el estigma y facilitar un abordaje médico adecuado y centrado en la persona.
El método más utilizado para diagnosticar la obesidad es el Índice de Masa Corporal (IMC), un cálculo que relaciona tu peso con tu altura.
La fórmula del IMC – IMC = Peso (kg) ÷ Altura2 (m2)
¿Qué significan los números?
Según los criterios de la OMS:
En España, la Guía GIRO 2025 recomienda complementar el IMC con el Sistema EOSS (Edmonton Obesity Staging System), que evalúa el impacto real de la obesidad en la salud de cada persona más allá del número en la báscula, se debe consultar un médico para tener un correcto abordaje.
Aunque el IMC es una herramienta útil, tiene limitaciones importantes:
Por ello, los profesionales sanitarios complementan el IMC con otras mediciones como el perímetro de cintura o estudios de composición corporal. El diagnóstico clínico completo tiene en cuenta la salud global de la persona, incluyendo su historial clínico, la presencia de complicaciones y otros factores que pueden influir en el peso
La obesidad tiene múltiples causas. Se trata de una enfermedad multifactorial que resulta de la interacción compleja entre varios factores.
La predisposición genética juega un papel importante en la obesidad. Los estudios científicos sugieren que una parte significativa de la variabilidad en el peso corporal puede estar influida por factores hereditarios (aproximadamente entre el 40% y el 70%).
Pero atención: Tener predisposición genética no determina inevitablemente la aparición de obesidad.
Los genes influyen en cómo nuestro cuerpo regula el apetito, el gasto energético o el almacenamiento de grasa, pero interactúan constantemente con el entorno y el estilo de vida.
El sistema endocrino regula el hambre y el metabolismo. Hormonas clave incluyen:
En algunas personas con obesidad se observan alteraciones en estas señales. Por ejemplo, puede existir resistencia a la leptina, lo que dificulta que el cerebro reciba correctamente la señal de saciedad y puede contribuir a mantener el hambre y la ingesta
El entorno actual promueve la obesidad:
La relación entre salud mental y obesidad es bidireccional. El estrés crónico, la ansiedad y la depresión pueden conducir a una alimentación emocional, mientras que vivir con obesidad en una sociedad estigmatizante genera sufrimiento psicológico.
El nivel socioeconómico condiciona el riesgo de desarrollar obesidad. Las personas con menores ingresos pueden tener más dificultad para acceder a alimentos nutritivos, espacios seguros para actividad física y tiempo libre para el autocuidado.
La obesidad es una enfermedad crónica que también aumenta el riesgo de desarrollar múltiples enfermedades crónicas.
Principales complicaciones asociadas
La prevalencia de obesidad en España ha experimentado un incremento sostenido en las últimas décadas.
Datos actuales: Según el Ministerio de Sanidad (1):
Proyecciones alarmantes: El Atlas Mundial de la Obesidad advierte que la prevalencia podría alcanzar el 27% en adultos para 2035 (2).
El desafío de la obesidad infantil (3): España se encuentra entre los países europeos con mayor prevalencia de obesidad en niños y adolescentes: Según el estudio ALADINO 2019, la prevalencia de obesidad en niños de 6 a 9 años en España es del 12,3%. Esta cifra asciende al 18% cuando se suman los casos de sobrepeso.
Este dato es especialmente alarmante porque la obesidad infantil tiende a persistir en la edad adulta.
Desigualdades socioeconómicas: Según datos del Instituto de Salud Carlos III y la AESAN, un menor nivel educativo y de renta se asocia a una mayor prevalencia de obesidad en España, con diferencias más marcadas en mujeres. La prevalencia también varía según la comunidad autónoma y la provincia, con mayor concentración en el sur y noroeste del país.
Durante décadas, la obesidad fue considerada erróneamente como un problema de carácter. Este error generó estigmatización, discriminación y barreras para el acceso a tratamiento médico adecuado.
Cuando la obesidad se reconoce como enfermedad:
El estigma del peso tiene consecuencias negativas en la salud física y mental y en la calidad de la atención: Puede aumentar el estrés y empeorar los resultados de salud.
Reconocer la obesidad como enfermedad refuerza la necesidad de políticas públicas orientadas a regulaciones de publicidad, etiquetado nutricional claro, entornos escolares saludables e infraestructuras urbanas para actividad física.
Una enfermedad reconocida puede favorecer la inversión en investigación, generación de conocimiento y desarrollo de nuevas opciones terapéuticas.
La obesidad tiene un componente genético significativo: entre el 40% y el 70% de la variabilidad en el peso corporal se debe a factores hereditarios. Pero la genética no determina el destino: los genes interactúan con el ambiente.
Si bien no todas las personas con obesidad desarrollan inmediatamente complicaciones evidentes, el exceso de grasa corporal puede aumentar significativamente el riesgo de enfermedades crónicas. Incluso en ausencia de síntomas, la obesidad puede generar inflamación crónica y resistencia a la insulina que pueden dañar la salud progresivamente.
El concepto de "obesidad metabólicamente sana" se refiere a personas con obesidad sin alteraciones metabólicas evidentes. Sin embargo, este estado suele ser transitorio: Con el tiempo, y en algunos caso muy específicos desarrollan complicaciones. La obesidad también afecta la salud mecánica y psicológica independientemente del estado metabólico.
El aumento se asocia con cambios profundos en el ambiente alimentario (productos ultraprocesados económicos y accesibles) y en los patrones de actividad física (urbanización, trabajo sedentario, tiempo frente a pantallas). Estos factores ambientales interactúan con la predisposición genética humana a almacenar energía.
La obesidad es una enfermedad crónica compleja, no una cuestión de falta de voluntad. Surge de la interacción entre factores genéticos, hormonales, ambientales, psicológicos y sociales que escapan al control voluntario individual.
Comprender esta realidad no solo es médicamente correcto; es fundamental para eliminar el estigma que ha causado sufrimiento y discriminación durante décadas. El reconocimiento de la obesidad como enfermedad legitima la necesidad de diagnóstico profesional, tratamiento basado en evidencia científica y seguimiento a largo plazo. Siempre con un enfoque libre de juicios, centrado en la salud integral y comprometido con la dignidad de cada paciente.
Si crees que puedes estar viviendo con obesidad, consulta con un profesional sanitario. El diagnóstico temprano y un abordaje adecuado puede ayudar a prevenir complicaciones graves, mejorar tu salud metabólica y transformar tu calidad de vida presente y futura.