La conexión entre obesidad y menopausia es compleja y multifactorial. Durante esta etapa, la reducción de estrógenos provoca cambios metabólicos que favorecen la acumulación de grasa, especialmente en la región abdominal. Los estrógenos tienen un papel protector en la regulación del peso corporal, el metabolismo de grasas y la distribución de tejido adiposo.8
Cuando los niveles hormonales disminuyen, las mujeres pueden experimentar:
- Redistribución de grasa corporal: el patrón ginecoide (caderas y muslos) tiende a desplazarse hacia un patrón androide (abdomen).
- Aumento de grasa visceral: la más peligrosa para la salud cardiovascular.9
- Reducción de masa muscular: lo que disminuye el gasto calórico basal.
- Resistencia a la insulina: que dificulta el control del peso.8
Esta transformación no solo afecta la apariencia física, sino que incrementa el riesgo de desarrollar obesidad si no se toman medidas preventivas. La relación entre el corazón y la obesidad se vuelve especialmente relevante en esta etapa, ya que la grasa abdominal está asociada con un mayor riesgo cardiovascular.5