El porcentaje de grasa corporal es una herramienta mucho más informativa que el peso o incluso que el IMC por sí solos, porque te dice de qué está hecho realmente ese peso. Pero como toda herramienta, funciona mejor cuando se usa con perspectiva: ningún método casero es perfectamente exacto, los rangos saludables varían según el sexo y la edad, y perseguir un número extremadamente bajo no es sinónimo de mejor salud.
Si te preocupa tu composición corporal, el mejor punto de partida no es una báscula de bioimpedancia ni una tabla genérica de internet, sino una conversación con tu médico o un profesional sanitario cualificado, que pueda valorar tu situación de forma individual y, si es necesario, derivarte a las pruebas o especialistas adecuados. Mientras tanto, cuidar tu alimentación saludable, moverte con regularidad y descansar bien siguen siendo las bases más sólidas y seguras para una composición corporal equilibrada a largo plazo.