La perimenopausia es el resultado de un cambio fisiológico en el cuerpo, durante el cual los ovarios liberan menos estrógenos. Esta hormona, conocida por regular el ciclo menstrual, también posee numerosos beneficios para la salud que pueden no ser tan conocidos3.
Los niveles reducidos de estrógeno a menudo interfieren con la capacidad del cerebro para regular las sensaciones de hambre y saciedad (controladas por hormonas como la leptina y la grelina). Por lo tanto, para las mujeres que atraviesan la perimenopausia, puede resultar más complicado mantener el control sobre su peso. De hecho, los estudios han demostrado que la velocidad a la que se acumula grasa durante la menopausia se incrementa4, lo que indica que los cambios internos en el cuerpo también se manifestarán externamente.
Para quienes viven con obesidad, otro desequilibrio hormonal común puede sumarse a esta situación: la resistencia a la leptina. Dado que esta hormona regula las sensaciones de hambre y saciedad, su resistencia puede complicar el manejo del peso a largo plazo sin el apoyo adecuado. Por ello, durante la perimenopausia, vivir con obesidad puede amplificar los síntomas tanto de la menopausia como de la obesidad, afectando el bienestar emocional y la salud física.
Existen otros factores que pueden influir en la experiencia de la perimenopausia y en los desequilibrios hormonales, lo que puede resultar en un ciclo difícil de romper. Por ejemplo, los trastornos del sueño, la sensación de bajo estado de ánimo y la fatiga pueden dificultar la adopción de rutinas positivas y saludables que ayudan a regular las hormonas involucradas en el manejo del peso. En particular, la falta de sueño (que puede ser un síntoma de la perimenopausia) puede desregular la hormona leptina, exacerbando así los síntomas de la perimenopausia. Asimismo, la fatiga puede limitar la capacidad de realizar ejercicio regularmente, el cual es fundamental para el correcto funcionamiento del cuerpo. Un aumento adicional de peso puede impactar el sueño, el estado de ánimo y la capacidad para hacer ejercicio, perpetuando el ciclo.
Muchas mujeres que experimentan perimenopausia están familiarizadas con su impacto directo en el estado de ánimo, aunque no todas establecen una conexión entre su estado emocional, la obesidad y la menopausia. Es importante reconocer que la experiencia de la menopausia varía de persona a persona; algunas pueden no experimentar ningún síntoma o solo unos pocos.