Conoce cómo las hormonas guían nuestro apetito y conducta alimentaria
Conoce cómo la hormona del hambre guía nuestro apetito y afecta nuestro organismo biológicamente al engordar o adelgazar alterando nuestras hormonas
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La obesidad es una enfermedad compleja y multifactorial que afecta a millones de personas en todo el mundo.1 Sin embargo, no todas las obesidades son iguales. Comprender los tipos de obesidad, sus causas y características específicas es fundamental para abordar este problema de salud de manera efectiva y personalizada.
Resumen de 30 segundos
La obesidad no es una condición única. Es un término que agrupa situaciones muy distintas que comparten el exceso de grasa corporal, pero que difieren en tres aspectos clave:
Estos tres factores son los que determinan tanto el riesgo real de cada persona como el abordaje más adecuado3.
Ejemplo ilustrativo: dos personas con el mismo IMC de 32. Una acumula grasa en el abdomen; la otra, en caderas y muslos. Su riesgo cardiovascular y metabólico es completamente diferente, aunque el número sea idéntico4.
Esto explica por qué las soluciones genéricas raramente funcionan. El punto de partida siempre debe ser conocer qué tipo de obesidad tienes, y para eso es fundamental la valoración médica.
El IMC es el método más utilizado para clasificar la severidad, según los criterios de la OMS1. Usa nuestra calculadora IMC para conocer tu categoría:
| Categoría | IMC (kg/m²) | Riesgo |
|---|---|---|
| Sobrepeso | 25 – 29,9 | Aumentado |
| Obesidad grado 1 | 30 – 34,9 | Moderado |
| Obesidad grado 2 | 35 – 39,9 | Severo |
| Obesidad grado 3 | ≥ 40 | Muy severo |
Fuente: clasificación de la OMS1.
A mayor grado, mayor riesgo acumulado de diabetes, enfermedades cardiovasculares asociadas a la obesidad en algunos casos , apnea del sueño y otras complicaciones graves13. La obesidad grado 3, también llamada mórbida, se asocia a una reducción relevante de la esperanza de vida, que puede llegar a varios años según la presencia de comorbilidades3.
Aquí es donde muchas personas se sorprenden: no importa solo cuánta grasa tienes, sino dónde está4.
Conocer las causas de la obesidad es imprescindible para tratarla correctamente5:
La relación entre obesidad y estrés también es relevante: el estrés crónico puede desencadenar obesidad alimentaria a través de mecanismos hormonales concretos y documentados5.
Cada tipo de obesidad conlleva riesgos específicos para la salud:
| Tipo | Principales riesgos |
|---|---|
| Grado 1 | Hipertensión, diabetes tipo 2, hígado graso, artrosis |
| Grado 2 | Apnea del sueño, reflujo, problemas de fertilidad, mayor riesgo quirúrgico |
| Grado 3 | Insuficiencia cardíaca, diabetes de difícil control, mayor riesgo de varios tipos de cáncer, reducción relevante de la esperanza de vida |
| Androide | Síndrome metabólico, resistencia a la insulina, enfermedad cardiovascular prematura |
| Ginoide | Varices, linfedema, problemas articulares en miembros inferiores |
| Endocrina | Riesgos del exceso de peso más complicaciones de la enfermedad hormonal base |
Fuente: OMS1, Blüher (2019)3, Tchernof & Després (2013)4.
No existe un plan único válido para todos. Y esa es precisamente la clave: el abordaje que funciona es el que se adapta a ti, a tu tipo de obesidad, a tu causa y a tu realidad5.
Recuerda: no estás ante un problema de fuerza de voluntad. Estás ante una enfermedad crónica que merece un abordaje médico personalizado3.
La más frecuente, pero también la que mejor responde a cambios sostenidos:
Explora nuestras recetas saludables y los consejos para el control de peso adaptados a tu situación.
Ejemplo: Una persona con obesidad grado 2 que incorpora ejercicio de fuerza tres veces por semana y reduce el consumo de ultraprocesados puede mejorar sus marcadores metabólicos en pocas semanas, incluso antes de perder peso significativo.
En este caso el abordaje individual no suele ser suficiente. Se necesita un equipo multidisciplinar2:
| Profesional | Su papel |
|---|---|
| Endocrinólogo | Diagnóstico global y coordinación del enfoque |
| Nutricionista | Plan alimentario adaptado al metabolismo individual |
| Psicólogo | Conducta alimentaria, motivación y bienestar emocional |
| Fisioterapeuta | Actividad física segura y progresiva |
El manejo paralelo de comorbilidades, diabetes, hipertensión, apnea del sueño, es parte esencial del enfoque, no algo secundario3.
La prevención no es igual para todo el mundo. Depende de tu perfil de riesgo, tu historia familiar y tus circunstancias.
La más prevenible. La clave está en construir hábitos que no requieran esfuerzo constante: limitar ultraprocesados, mantener actividad física regular y planificar las comidas. Lo que se aprende de pequeño persiste: los hábitos saludables en la infancia son la mejor inversión a largo plazo.
Tener genes de riesgo no significa que la obesidad sea inevitable. Significa que hay que actuar antes y con más intención.
Dato clave: La interacción entre genética y entorno es determinante: la actividad física regular y los hábitos saludables en la infancia pueden modular de forma significativa el riesgo genético heredado, incluso en hijos de padres con obesidad⁵. La genética no es un destino.
La monitorización del peso desde la infancia y el apoyo nutricional especializado antes de que el problema aparezca marcan una diferencia real.
Aquí la clave es el diagnóstico precoz. Si hay aumento de peso sin causa aparente, con fatiga persistente o síntomas que no encajan, consulta con tu médico antes de atribuirlo simplemente a los hábitos. Muchas causas hormonales tienen tratamiento específico y efectivo5,6.
La más prevenible con buena comunicación médico-paciente. Si tomas algún medicamento y has notado aumento de peso, coméntaselo a tu médico. Puede haber alternativas o estrategias para compensarlo desde el inicio.
Sí, mediante cambios sostenidos en alimentación y ejercicio regular. La reversión requiere compromiso a largo plazo y frecuentemente apoyo profesional multidisciplinario3.
El sobrepeso se define como IMC 25-29,9 kg/m2, mientras que la obesidad grado 1 corresponde a IMC 30-34,9 kg/m2. La diferencia radica en la mayor cantidad de tejido adiposo y, consecuentemente, mayor riesgo de complicaciones metabólicas en la obesidad.
La grasa abdominal, especialmente visceral, es metabólicamente activa y produce sustancias inflamatorias que aumentan la resistencia a la insulina, la dislipidemia y el riesgo cardiovascular. La grasa periférica es relativamente inerte metabólicamente4.
No. Aunque la mayoría de casos tiene un componente alimentario, existen obesidades secundarias a problemas hormonales, genéticos, medicamentos o lesiones cerebrales5. Identificar las verdaderas causas de la obesidad es fundamental.
Depende de múltiples factores individuales, metabolismo, adherencia al tratamiento, presencia de comorbilidades, y varía mucho de una persona a otra5. En procesos de intervención intensiva y supervisada médicamente, algunas personas con obesidad grado 3 logran perder suficiente peso en varios meses para pasar a grado 2, pero esto siempre debe evaluarse de forma individual con el equipo médico, no como una expectativa generalizable.
Desafortunadamente sí. Según la guía clínica de referencia de la Academia Americana de Pediatría, la obesidad severa en niños y adolescentes se define como un IMC igual o superior al 120% del percentil 95 para su edad y sexo, lo que se aproxima al percentil 99, con riesgos cardiometabólicos que pueden acercarse a los de la obesidad mórbida en adultos8. El diagnóstico y seguimiento en estos casos debe hacerlo siempre un pediatra o endocrinólogo pediátrico.
Saber qué tipo de obesidad tienes no es un dato técnico sin importancia: Es la base para elegir el abordaje más eficaz, anticipar los riesgos más relevantes en tu caso y evitar el efecto rebote que tan a menudo acompaña a los enfoques genéricos.
Usa nuestra calculadora IMC como punto de partida, aplica los consejos para el control de peso adaptados a tu situación y busca apoyo profesional cuando lo necesites. El camino hacia un peso saludable es posible con información correcta y estrategias personalizadas.
Aviso médico: este artículo tiene fines divulgativos e informativos. No sustituye el diagnóstico ni el consejo médico profesional. Consulta siempre con un profesional sanitario cualificado.