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Tipos de Obesidad: Guía Completa para Entender y Prevenir esta Condición

3 min. tiempo de lectura

La obesidad es una enfermedad compleja y multifactorial que afecta a millones de personas en todo el mundo.1 Sin embargo, no todas las obesidades son iguales. Comprender los tipos de obesidad, sus causas y características específicas es fundamental para abordar este problema de salud de manera efectiva y personalizada.

Tres diferentes cuerpos representado los tre tipos de obesidad y como tratar cada una

Resumen de 30 segundos

  • Existen múltiples clasificaciones de la obesidad según el IMC, la distribución de grasa y su origen.
  • Los grados de obesidad se dividen en tres niveles principales según el Índice de Masa Corporal.
  • La obesidad tipo androide y ginoide presentan patrones de distribución de grasa distintos, con implicaciones hormonales, especialmente tras la menopausia4.
  • La obesidad grado 3 corresponde a un IMC ≥ 40 kg/m2, considerada obesidad mórbida1.
  • Los tipos de obesidad incluyen androide, ginoide, visceral y periférica según dónde se acumula la grasa4.
  • La clasificación etiológica de la obesidad distingue entre causas genéticas, endocrinas, farmacológicas y alimentarias5.
  • La obesidad grado 3 conlleva riesgos como enfermedades cardiovasculares y apnea del sueño3.

La obesidad no es una condición única. Es un término que agrupa situaciones muy distintas que comparten el exceso de grasa corporal, pero que difieren en tres aspectos clave:

  • Cuánta grasa hay: determinada por el IMC
  • Dónde está esa grasa: abdominal, periférica o visceral
  • Por qué se acumuló: alimentación, genética, hormonas o medicamentos

Estos tres factores son los que determinan tanto el riesgo real de cada persona como el abordaje más adecuado3.

¿Cuál es la diferencia entre unos tipos y otros?

Ejemplo ilustrativo: dos personas con el mismo IMC de 32. Una acumula grasa en el abdomen; la otra, en caderas y muslos. Su riesgo cardiovascular y metabólico es completamente diferente, aunque el número sea idéntico4.

Esto explica por qué las soluciones genéricas raramente funcionan. El punto de partida siempre debe ser conocer qué tipo de obesidad tienes, y para eso es fundamental la valoración médica.

¿Cómo se clasifican los tipos de obesidad?

Tipos de obesidad según el IMC

El IMC es el método más utilizado para clasificar la severidad, según los criterios de la OMS1. Usa nuestra calculadora IMC para conocer tu categoría:

CategoríaIMC (kg/m²)Riesgo
Sobrepeso25 – 29,9Aumentado
Obesidad grado 130 – 34,9Moderado
Obesidad grado 235 – 39,9Severo
Obesidad grado 3≥ 40Muy severo

Fuente: clasificación de la OMS1.

A mayor grado, mayor riesgo acumulado de diabetes, enfermedades cardiovasculares asociadas a la obesidad en algunos casos , apnea del sueño y otras complicaciones graves13. La obesidad grado 3, también llamada mórbida, se asocia a una reducción relevante de la esperanza de vida, que puede llegar a varios años según la presencia de comorbilidades3.

Tipos de obesidad según la distribución de la grasa

Aquí es donde muchas personas se sorprenden: no importa solo cuánta grasa tienes, sino dónde está4.

  • Obesidad androide (tipo manzana): grasa acumulada en el abdomen y alrededor de los órganos internos. Más frecuente en hombres, pero también aparece en mujeres después de la menopausia. Es la más peligrosa metabólicamente: aumenta el riesgo de síndrome metabólico, diabetes y enfermedades cardíacas4.
  • Obesidad ginoide (tipo pera): grasa en caderas, glúteos y muslos. Más común en mujeres premenopáusicas. Menor riesgo cardiovascular, aunque puede generar problemas circulatorios y articulares en las extremidades inferiores4.
  • Obesidad visceral: grasa específicamente alrededor de órganos como el hígado, páncreas e intestinos. La más peligrosa metabólicamente, incluso en personas con IMC relativamente bajo4.
  • Obesidad periférica: acumulación predominante en extremidades. Generalmente presenta menor riesgo metabólico que las anteriores4.

Tipos de obesidad según la causa

Conocer las causas de la obesidad es imprescindible para tratarla correctamente5:

  • Alimentaria: desequilibrio entre lo que se come y lo que se gasta. La más frecuente.
  • Genética: alteraciones que afectan el metabolismo o la regulación del apetito, como el síndrome de Prader-Willi o mutaciones en genes específicos.
  • Endocrina: secundaria a hipotiroidismo, síndrome de Cushing o síndrome de ovario poliquístico, entre otros. Tiene tratamiento específico.
  • Farmacológica: inducida por corticoides, antidepresivos, antipsicóticos o antiepilépticos.
  • Hipotalámica: causada por lesiones o tumores que afectan el centro regulador del apetito en el cerebro.

La relación entre obesidad y estrés también es relevante: el estrés crónico puede desencadenar obesidad alimentaria a través de mecanismos hormonales concretos y documentados5.

¿Qué consecuencias médicas pueden surgir según cada tipo de obesidad?

Cada tipo de obesidad conlleva riesgos específicos para la salud:

TipoPrincipales riesgos
Grado 1Hipertensión, diabetes tipo 2, hígado graso, artrosis
Grado 2Apnea del sueño, reflujo, problemas de fertilidad, mayor riesgo quirúrgico
Grado 3Insuficiencia cardíaca, diabetes de difícil control, mayor riesgo de varios tipos de cáncer, reducción relevante de la esperanza de vida
AndroideSíndrome metabólico, resistencia a la insulina, enfermedad cardiovascular prematura
GinoideVarices, linfedema, problemas articulares en miembros inferiores
EndocrinaRiesgos del exceso de peso más complicaciones de la enfermedad hormonal base

Fuente: OMS1, Blüher (2019)3, Tchernof & Després (2013)4.

¿Cómo mejorar tu vida según el tipo de obesidad que padeces?

No existe un plan único válido para todos. Y esa es precisamente la clave: el abordaje que funciona es el que se adapta a ti, a tu tipo de obesidad, a tu causa y a tu realidad5.

Recuerda:
no estás ante un problema de fuerza de voluntad. Estás ante una enfermedad crónica que merece un abordaje médico personalizado3.

Para obesidad alimentaria

La más frecuente, pero también la que mejor responde a cambios sostenidos:

  • Déficit calórico moderado: 500-750 kcal/día para perder entre 0,5 y 1 kg por semana sin pasar hambre5
  • Dieta mediterránea: verduras, proteínas magras, legumbres y grasas saludables como base
  • Actividad física regular: la OMS recomienda al menos 150-300 minutos semanales de ejercicio moderado para adultos7
  • Apoyo psicológico para modificar conductas alimentarias de fondo
  • Sin restricciones extremas: generan ansiedad y efecto rebote

Explora nuestras recetas saludables y los consejos para el control de peso adaptados a tu situación.

Para obesidad grado 1 y 2

Ejemplo: Una persona con obesidad grado 2 que incorpora ejercicio de fuerza tres veces por semana y reduce el consumo de ultraprocesados puede mejorar sus marcadores metabólicos en pocas semanas, incluso antes de perder peso significativo.

  • Enfoque conductual y nutricional como base sólida
  • Ejercicio aeróbico combinado con entrenamiento de fuerza7
  • Seguimiento regular con un equipo profesional de salud
  • Si no hay respuesta tras varios meses, valoración médica para opciones adicionales

Para obesidad grado 3

En este caso el abordaje individual no suele ser suficiente. Se necesita un equipo multidisciplinar2:

ProfesionalSu papel
EndocrinólogoDiagnóstico global y coordinación del enfoque
NutricionistaPlan alimentario adaptado al metabolismo individual
PsicólogoConducta alimentaria, motivación y bienestar emocional
FisioterapeutaActividad física segura y progresiva

El manejo paralelo de comorbilidades, diabetes, hipertensión, apnea del sueño, es parte esencial del enfoque, no algo secundario3.

¿Cómo prevenir cada tipo de obesidad?

La prevención no es igual para todo el mundo. Depende de tu perfil de riesgo, tu historia familiar y tus circunstancias.

Obesidad alimentaria

La más prevenible. La clave está en construir hábitos que no requieran esfuerzo constante: limitar ultraprocesados, mantener actividad física regular y planificar las comidas. Lo que se aprende de pequeño persiste: los hábitos saludables en la infancia son la mejor inversión a largo plazo.

Predisposición genética

Tener genes de riesgo no significa que la obesidad sea inevitable. Significa que hay que actuar antes y con más intención.

Dato clave: La interacción entre genética y entorno es determinante: la actividad física regular y los hábitos saludables en la infancia pueden modular de forma significativa el riesgo genético heredado, incluso en hijos de padres con obesidad⁵. La genética no es un destino.

La monitorización del peso desde la infancia y el apoyo nutricional especializado antes de que el problema aparezca marcan una diferencia real.

Obesidad endocrina

Aquí la clave es el diagnóstico precoz. Si hay aumento de peso sin causa aparente, con fatiga persistente o síntomas que no encajan, consulta con tu médico antes de atribuirlo simplemente a los hábitos. Muchas causas hormonales tienen tratamiento específico y efectivo5,6.

Obesidad farmacológica

La más prevenible con buena comunicación médico-paciente. Si tomas algún medicamento y has notado aumento de peso, coméntaselo a tu médico. Puede haber alternativas o estrategias para compensarlo desde el inicio.

Preguntas frecuentes

¿La obesidad grado 2 se puede revertir sin cirugía?

Sí, mediante cambios sostenidos en alimentación y ejercicio regular. La reversión requiere compromiso a largo plazo y frecuentemente apoyo profesional multidisciplinario3.


¿Qué diferencia hay entre sobrepeso y obesidad grado 1?

El sobrepeso se define como IMC 25-29,9 kg/m2, mientras que la obesidad grado 1 corresponde a IMC 30-34,9 kg/m2. La diferencia radica en la mayor cantidad de tejido adiposo y, consecuentemente, mayor riesgo de complicaciones metabólicas en la obesidad.


¿Por qué la obesidad androide es más peligrosa que la ginoide?

La grasa abdominal, especialmente visceral, es metabólicamente activa y produce sustancias inflamatorias que aumentan la resistencia a la insulina, la dislipidemia y el riesgo cardiovascular. La grasa periférica es relativamente inerte metabólicamente4.


¿La obesidad siempre es por comer mucho?

No. Aunque la mayoría de casos tiene un componente alimentario, existen obesidades secundarias a problemas hormonales, genéticos, medicamentos o lesiones cerebrales5. Identificar las verdaderas causas de la obesidad es fundamental.


¿Cuánto tiempo se necesita para pasar de un grado de obesidad a otro?

Depende de múltiples factores individuales, metabolismo, adherencia al tratamiento, presencia de comorbilidades, y varía mucho de una persona a otra5. En procesos de intervención intensiva y supervisada médicamente, algunas personas con obesidad grado 3 logran perder suficiente peso en varios meses para pasar a grado 2, pero esto siempre debe evaluarse de forma individual con el equipo médico, no como una expectativa generalizable.


¿Los niños pueden tener obesidad grado 3?

Desafortunadamente sí. Según la guía clínica de referencia de la Academia Americana de Pediatría, la obesidad severa en niños y adolescentes se define como un IMC igual o superior al 120% del percentil 95 para su edad y sexo, lo que se aproxima al percentil 99, con riesgos cardiometabólicos que pueden acercarse a los de la obesidad mórbida en adultos8. El diagnóstico y seguimiento en estos casos debe hacerlo siempre un pediatra o endocrinólogo pediátrico.

Conocer para actuar: tu camino hacia una vida más saludable

Saber qué tipo de obesidad tienes no es un dato técnico sin importancia: Es la base para elegir el abordaje más eficaz, anticipar los riesgos más relevantes en tu caso y evitar el efecto rebote que tan a menudo acompaña a los enfoques genéricos.

Usa nuestra calculadora IMC como punto de partida, aplica los consejos para el control de peso adaptados a tu situación y busca apoyo profesional cuando lo necesites. El camino hacia un peso saludable es posible con información correcta y estrategias personalizadas.

Aviso médico: este artículo tiene fines divulgativos e informativos. No sustituye el diagnóstico ni el consejo médico profesional. Consulta siempre con un profesional sanitario cualificado.

Fuentes y referencias (verificadas)
  1. World Health Organization. (2025). Obesity and overweight [Fact sheet]. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/obesity-and-overweight
  2. Lecube, A., Azriel, S., Barreiro, E., et al. (2025). The Spanish GIRO guideline: A paradigm shift in the management of obesity in adults. Obesity Facts, 18(4), 375–387. https://doi.org/10.1159/000544880 (también disponible en https://www.seedo.es/index.php/guia-giro)
  3. Blüher, M. (2019). Obesity: Global epidemiology and pathogenesis. Nature Reviews Endocrinology, 15(5), 288–298. https://doi.org/10.1038/s41574-019-0176-8
  4. Tchernof, A., y Després, J. P. (2013). Pathophysiology of human visceral obesity: An update. Physiological Reviews, 93(1), 359–404. https://doi.org/10.1152/physrev.00033.2011
  5. Heymsfield, S. B., y Wadden, T. A. (2017). Mechanisms, pathophysiology, and management of obesity. New England Journal of Medicine, 376(3), 254–266. https://doi.org/10.1056/NEJMra1514009
  6. Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición. (s. f.). SEEN. https://www.seen.es/
  7. Bull, F. C., Al-Ansari, S. S., Biddle, S., et al. (2020). World Health Organization 2020 guidelines on physical activity and sedentary behaviour. British Journal of Sports Medicine, 54(24), 1451–1462. https://doi.org/10.1136/bjsports-2020-102955
  8. Hampl, S. E., Hassink, S. G., Skinner, A. C., et al. (2023). Clinical practice guideline for the evaluation and treatment of children and adolescents with obesity. Pediatrics, 151(2), e2022060640. https://doi.org/10.1542/peds.2022-060640
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