Entorno y salud: equilibrio para el control de peso y cómo afecta a nuestra salud
Conoce la relación entre entorno y salud, y cómo afectan nuestros hábitos cotidianos y ritmo de vida al control de la alimentación y el sobrepeso
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La obesidad grado 1 (también llamada obesidad tipo 1 u obesidad leve) se define como un Índice de Masa Corporal (IMC) entre 30 y 34,9 kg/m², según la clasificación oficial de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO)1.
Aunque se considera el grado de menor riesgo dentro de la obesidad1, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recuerda que la obesidad es siempre una enfermedad crónica, con probabilidad de recaídas, derivada de la interacción entre genética, metabolismo, conducta alimentaria y entorno2.
No afecta exactamente igual a hombres que a mujeres: en España, la Encuesta de Salud 2023 registra una prevalencia muy similar entre ambos sexos (15,2 % en hombres y 15,1 % en mujeres)3.
Puede aumentar el riesgo de complicaciones metabólicas, cardiovasculares y, en el caso de las mujeres, también obstétricas durante el embarazo1.
El abordaje más eficaz combina cambios en los hábitos alimentarios saludables, actividad física regular y seguimiento médico, nunca una solución aislada o improvisada1.
Dato clave: El estudio ENPE, la prevalencia de obesidad es similar en ambos sexos, mientras que la obesidad abdominal es más frecuente en varones. Sin embargo, el conjunto de obesidad y/o obesidad abdominal, sumado a tres o más factores de riesgo cardiovascular, es más frecuente en mujeres. 4.
La obesidad grado 1 es la primera categoría clínica dentro de la clasificación de la obesidad y se diagnostica cuando el IMC se sitúa entre 30 y 34,9 kg/m² ¹. El IMC se calcula dividiendo el peso en kilogramos entre la estatura en metros al cuadrado (kg/m²), y aunque es una herramienta sencilla y muy utilizada en la práctica clínica, tiene limitaciones: puede sobreestimar la grasa corporal en personas muy musculadas e infraestimar en personas con pérdida de masa muscular, por lo que suele complementarse con la medición del perímetro de cintura5,1.
La Guía GIRO (Guía española del manejo integral y multidisciplinar de la obesidad), elaborada por la SEEDO, clasifica la obesidad en varios grados según el IMC1:
| Categoría | IMC (kg/m²) |
|---|---|
| Normopeso | 18,5 – 24,9 |
| Sobrepeso | 25 – 29,9 |
| Obesidad grado I (leve) | 30 – 34,9 |
| Obesidad grado II (moderada) | 35 – 39,9 |
| Obesidad grado III (grave) | 40 – 49,9 |
| Obesidad grado IV | ≥ 50 |
Es importante recordar que la obesidad, en cualquiera de sus grados, no es una cuestión de fuerza de voluntad, sino una enfermedad crónica multifactorial1. Para comprender en profundidad los factores que influyen en su desarrollo, puedes consultar nuestro artículo sobre las causas de la obesidad y la guía general de grados de obesidad.
En el día a día, la obesidad grado 1 puede tener un impacto real, aunque a menudo se subestima por tratarse del grado más leve. Entre los efectos más habituales se encuentran1:
Muchos de estos efectos se relacionan con el exceso y la disfunción del tejido adiposo, propios de una enfermedad de origen multifactorial en la que intervienen factores genéticos, biológicos, ambientales, psicológicos, sociales y económicos 1.
El tratamiento de la obesidad grado 1 se basa, en la inmensa mayoría de los casos, en un abordaje integral y multidisciplinar, que incluye1,5:
La Guía GIRO de la SEEDO recomienda en que el abordaje debe ser individualizado y con objetivos realistas y un seguimiento continuo a corto, medio y largo plazo y en que la pauta alimentaria se acuerde de forma conjunta entre la persona que vive con obesidad y el dietista-nutricionista, teniendo en cuenta sus preferencias y circunstancias individuales¹. Si tienes obesidad grado 1, lo más recomendable es acudir a tu médico de atención primaria, quien podrá valorar tu caso concreto y, si es necesario, derivarte a un especialista en endocrinología o nutrición.
Dentro de la clasificación clínica, la obesidad grado 1 se considera la categoría de menor riesgo relativo en comparación con los grados II, III y IV1. Sin embargo, menor grado no significa sin riesgo: la probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2 aumenta a medida que sube el IMC, sobre todo cuando hay exceso de grasa abdominal, y entre un 60 % y un 70 % de la hipertensión en población adulta se atribuye al exceso de peso1. En España, la obesidad multiplica por 1,85 la probabilidad de presentar factores de riesgo cardiovascular, y esa probabilidad es menor en quienes tienen un estilo de vida activo4.
Por eso, la obesidad grado 1 debe entenderse como una ventana de oportunidad: es el momento en el que intervenir a tiempo tiene más probabilidades de evitar la progresión hacia grados más graves y de reducir el riesgo de complicaciones, entre ellas las enfermedades del corazón por obesidad.
No exactamente. Aunque la prevalencia global es similar entre sexos, la forma en que la obesidad se manifiesta y los riesgos asociados sí presentan diferencias:
Entre las complicaciones más habituales asociadas a la obesidad grado 1 se encuentran1:
| Sistema afectado | Complicaciones frecuentes |
|---|---|
| Metabólico | Resistencia a la insulina, prediabetes, diabetes tipo 2, dislipemia |
| Cardiovascular | Hipertensión arterial, mayor riesgo cardiovascular general |
| Respiratorio | Apnea obstructiva del sueño, disnea de esfuerzo |
| Musculoesquelético | Sobrecarga articular, dolor lumbar y de rodillas |
| Hepático | Esteatosis hepática (hígado graso) |
| Reproductivo (mujeres) | La obesidad afecta a la salud reproductiva de ambos sexos, afectando a la fertilidad y a los tratamientos de fertilidad, al hipogonadismo y al Sindrome Ovario Poliquistico |
| Psicológico | Ansiedad, baja autoestima, estigma relacionado con el peso |
Estas complicaciones no aparecen en todos los casos ni con la misma intensidad: dependen de factores genéticos, del tiempo de evolución de la obesidad y de otros hábitos de vida. Este riesgo también está presente en etapas tempranas2: si te interesa este enfoque preventivo, puedes consultar nuestro contenido sobre la obesidad en adolescentes.
La prevención es, sin duda, la estrategia más eficaz y segura frente a la obesidad. Algunas claves respaldadas por la evidencia científica incluyen1,2:
La OMS recuerda además que los patrones de alimentación y actividad física dependen en gran medida de condiciones sociales y ambientales2. En el plano personal, no existe una única pauta alimentaria válida para todo el mundo: debe adaptarse a las necesidades, preferencias y circunstancias de cada persona1.
Es el primer grado de obesidad clínica, definido por un IMC entre 30 y 34,9 kg/m². Se considera obesidad leve, pero conlleva un riesgo creciente de desarrollar complicaciones metabólicas y cardiovasculares si no se aborda a tiempo1.
No siempre hay síntomas evidentes. Pueden aparecer fatiga al esfuerzo, molestias articulares, dificultad respiratoria leve, alteraciones del sueño o cambios en los valores analíticos (glucosa, colesterol) detectados en revisiones médicas rutinarias1.
La obesidad es una enfermedad crónica y recidivante, así que más que “revertirla” hablamos de controlarla a largo plazo1. En el grado 1, los cambios de estilo de vida sostenidos en el tiempo y con acompañamiento profesional mejoran la glucemia, la tensión arterial y el perfil lipídico incluso sin grandes pérdidas de peso1
Puede aumentar el riesgo de diabetes gestacional, hipertensión, preeclampsia y complicaciones en el parto, por lo que estas gestaciones requieren un control médico más estrecho, Con ese seguimiento, el objetivo es minimizar esos riesgos; a la mujer con obesidad y deseo gestacional se le recomienda además reducir el peso en lo posible antes del embarazo1.
La obesidad grado 1 es, dentro de la clasificación clínica, el grado de menor riesgo relativo, pero eso no debe llevar a restarle importancia. Se trata de una enfermedad crónica real, con impacto en el día a día y con potencial de progresar hacia grados más graves si no se aborda a tiempo. La buena noticia es que también es el momento en el que las intervenciones de alimentación equilibrada, actividad física y seguimiento médico, suelen dar mejores resultados.
Si tienes un IMC dentro de este rango o sospechas que puedes tener obesidad grado 1, el paso más importante es consultar con tu médico de atención primaria, quien podrá valorar tu situación de forma individualizada y, si es necesario, orientarse hacia el especialista adecuado.
Aviso médico: Este artículo tiene fines divulgativos e informativos. No sustituye el diagnóstico ni el consejo médico profesional. Consulta siempre con un profesional sanitario cualificado.