El ayuno intermitente no es una dieta clásica: es un patrón alimentario que alterna periodos de ingesta con periodos de ayuno de forma estructurada¹,2. A diferencia de una dieta tradicional, no te dice qué comer ni cuántas calorías consumir, solo marca cuándo puedes comer y cuándo no2.
Y no, no es un invento de Instagram. La pista venía de lejos, ya en 1997 una revisión en The New England Journal of Medicine señalaba que reducir la ingesta de forma mantenida tenía efectos notables sobre el envejecimiento y la longevidad, aunque entonces la evidencia era en animales3. En humanos el interés es mucho más reciente, en los últimos años el ayuno intermitente ha pasado a formar parte no solo de nuestro léxico, sino también de nuestras costumbres2, y la evidencia ha crecido bastante, incluida una revisión de referencia publicada en 2019 en The New England Journal of Medicine, que sigue siendo hoy uno de los trabajos más citados sobre el tema3.
En resumen: el ayuno intermitente tiene recorrido científico, pero tampoco es magia. Es una estrategia más, dentro del contexto global de tus hábitos de vida.